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A finales de 2024, una trabajadora de un call center fue despedida por acumular varias ausencias que la empresa calificó como injustificadas. Según los hechos declarados probados, la trabajadora faltó en cuatro ocasiones, y una de ellas se produjo tras recibir una llamada urgente del centro veterinario indicando que debía procederse a la eutanasia de su perro.
La empresa optó por un despido disciplinario. Sin embargo, el juzgado analizó el contexto concreto de la ausencia y concluyó que no podía tratarse como una falta caprichosa o voluntaria, sino como una situación sobrevenida, imprevisible y vinculada a razones humanitarias y éticas. La resolución llega a razonar que sería inmoral obligar a prolongar la agonía del animal por esperar al final de la jornada laboral.
En la normativa laboral general no existe un “permiso por mascota” como tal. El Estatuto de los Trabajadores regula permisos y ausencias por causas familiares, deberes públicos u otros supuestos tasados, pero no contempla de forma expresa el caso de urgencias veterinarias.
Aun así, la resolución es importante porque demuestra que, aunque no haya un permiso específico, una ausencia puede considerarse justificada si concurren elementos claros: urgencia real, imposibilidad de previsión, proporcionalidad y prueba documental suficiente.
La sentencia también contextualiza la eutanasia en el marco legal de protección animal, destacando que se trata de una intervención veterinaria dirigida a evitar sufrimiento inútil cuando existe un padecimiento severo sin cura. Ese enfoque ayuda a reforzar que no se trata de una elección personal, sino de una decisión clínica, ética y, en muchas ocasiones, inaplazable.
Tras valorar la conducta y las circunstancias, el juzgado declaró el despido improcedente. En la práctica, esto implica que el despido disciplinario no superó el juicio de proporcionalidad y acreditación suficiente como para justificar la máxima sanción laboral.
Este criterio es especialmente relevante para casos donde la empresa pretende convertir cualquier ausencia en “injustificada” sin ponderar circunstancias excepcionales y sin valorar la realidad del motivo alegado.
Conviene tener claro algo: no significa que cualquier visita al veterinario justifique automáticamente faltar al trabajo. La clave está en el carácter urgente y excepcional de la situación y en que pueda acreditarse de forma sólida.
Cada caso dependerá de factores como:
Si se avisó a la empresa de inmediato y por un canal verificable.
Si existe parte o informe veterinario con fecha y hora.
Si había alternativas razonables (cambio de turno, recuperación de horas, teletrabajo).
El convenio colectivo aplicable y el historial disciplinario.
La proporcionalidad de la sanción aplicada por la empresa.
Si necesitas ausentarte por una urgencia veterinaria grave, estos pasos mejoran muchísimo la defensa del caso:
Comunica la incidencia de inmediato (mejor por escrito: email o mensaje que pueda guardarse).
Solicita justificante del centro veterinario con fecha y hora y, si es posible, un breve informe de urgencia.
Si hubo eutanasia, pide informe clínico o certificado veterinario, no solo factura.
Propón por escrito una alternativa razonable (recuperación de horas o ajuste de turno) si es viable.
Guarda toda la documentación y comunicaciones (llamadas, mensajes, justificantes).
En la práctica, el problema más habitual no es el motivo, sino la falta de prueba o la comunicación tardía. Una urgencia real, acreditada y comunicada a tiempo cambia por completo el escenario jurídico.
Si tu empresa te sanciona o te despide por ausencias que consideras justificadas, es esencial revisar la carta de despido, el convenio colectivo y las pruebas antes de que pasen los plazos de impugnación.
En García y Muñoz Abogados, como Abogados laboral Badalona, analizamos tu caso y diseñamos la estrategia más eficaz en despidos disciplinarios, sanciones y reclamaciones laborales en Badalona y Barcelona.
No hay un permiso general específico, pero una ausencia puede considerarse justificada si se acredita la urgencia, la imprevisibilidad y la necesidad inmediata de actuación.
La empresa puede intentar sancionar o despedir si lo califica como injustificado, pero puede impugnarse si hay proporcionalidad y prueba suficiente. En el caso analizado, el despido fue declarado improcedente.
Justificante de urgencias veterinarias con fecha y hora, informe o parte clínico breve, y cualquier evidencia de comunicación inmediata a la empresa. Si hubo eutanasia, un certificado veterinario ayuda especialmente.
